SPINOZA Y EL AMOR DEL MUNDO, TATIAN, DIEGO, ALTAMIRA, Spinoza, depositario de una cultura trágica cuya lucidez desgarrada es la de los exiliados, los perseguidos, los despreciados, y luego misteriosamente ex-comunicado, puesto fuera de comunidad, nos interpela quizás hoy más que nunca.
Seguir escuchando a Spinoza significa, tal vez, tomar nota de un pensamiento radical que tiene el despojo y el desamparo por condición; hacer uso de una filosofía para el desierto que a pesar de todo o por todo no prescribe en ningún caso un desinterés por el mundo de los hombres ni justifica jamás una renuncia del pensamiento.
Siempre que se quiera comprender los misterios de la libertad y de la esclavitud, Spinoza estará allí.
Planteando las preguntas correctas y enseñando a la vez la sospecha y la confianza, el deseo y la calma, la vida desatemorizada y la prudencia. Ahí está su modernidad para desvanecer cualquier patetismo político y denunciar como mera impotencia las clausuras nihilistas, cualquiera sea su signo. Para enseñarnos, ante todo, a no confundir el amor del mundo con una glorificación de lo existente., libro, libreria, comprar, en venta, venta, online, envio, envios, domicilio, precio, precios, disponibilidad, stock, resumen, critica, criticas, SPINOZA Y EL AMOR DEL MUNDO, libros de TATIAN, DIEGO, obras de TATIAN, DIEGO, editorial ALTAMIRA, editores
Spinoza, depositario de una cultura trágica cuya lucidez desgarrada es la de los exiliados, los perseguidos, los despreciados, y luego misteriosamente ex-comunicado, puesto fuera de comunidad, nos interpela quizás hoy más que nunca.
Seguir escuchando a Spinoza significa, tal vez, tomar nota de un pensamiento radical que tiene el despojo y el desamparo por condición; hacer uso de una filosofía para el desierto que a pesar de todo o por todo no prescribe en ningún caso un desinterés por el mundo de los hombres ni justifica jamás una renuncia del pensamiento.
Siempre que se quiera comprender los misterios de la libertad y de la esclavitud, Spinoza estará allí.
Planteando las preguntas correctas y enseñando a la vez la sospecha y la confianza, el deseo y la calma, la vida desatemorizada y la prudencia. Ahí está su modernidad para desvanecer cualquier patetismo político y denunciar como mera impotencia las clausuras nihilistas, cualquiera sea su signo. Para enseñarnos, ante todo, a no confundir el amor del mundo con una glorificación de lo existente.