HERMANOS WRIGHT. LA CONQUISTA DE LOS CIELOS, TOBIN, JAMES, El Ateneo, Al comienzo del siglo XX, Wilbur Wright y un disperso puñado de otros aventureros se convencieron de que el sueño de volar al fin era posible, y en una impetuosa carrera a través de diez años y dos continentes, compitieron por la conquista de los cielos. Durante años, Wright y su hermano menor, Orville, aislados en Kitty Hawk, un pueblo de Carolina del Norte, experimentaron en la oscuridad total, sólo apoyados por su familia excepcional. Entretanto, el mundo observaba cómo el poderoso Samuel Langley, que contaba con un buen contrato del Departamento de Guerra de Estados Unidos y con todos los recursos de la Smithsonian Institution, trataba de agrandar sus modelos no tripulados para crear la primera máquina voladora manejada por un hombre. Pero mientras Langley se obsesionaba con el vuelo como un problema de poder, los Wright lo encaraban como un problema de equilibrio. Así, las máquinas siguieron dos cursos muy diferentes: la de Langley hacia el olvido, la de los Wright hacia el cielo.
Según relata Tobin, el triunfo de los Wright de 1903 en Kitty Hawk, si bien reverenciado popularmente en Norteamérica, fue mal informado y poco creído. Así, mientras los dos hermanos se esforzaban por transformar su delicado aparato en un aeroplano práctico, otros intentaban superarlos como principales precursores del vuelo. En Francia, los rivales se burlaban de los Wright aunque se precipitaban a imitarlos. En la patria, el gran inventor Alexander Graham Bell tomó la bandera caída de su amigo Langley y la puso en las manos de un círculo de jóvenes osados, instándolos a "entrar en el aire". De ese grupo surgió el motociclista Glenn Curtiss, "el hombre más rápido del mundo", cuyo desafío aéreo a Wilbur Wright culminó en una confrontación inolvidable sobre el puerto de Nueva York. , libro, libreria, comprar, en venta, venta, online, envio, envios, domicilio, precio, precios, disponibilidad, stock, resumen, critica, criticas, HERMANOS WRIGHT. LA CONQUISTA DE LOS CIELOS, libros de TOBIN, JAMES, obras de TOBIN, JAMES, editorial El Ateneo, editores
Al comienzo del siglo XX, Wilbur Wright y un disperso puñado de otros aventureros se convencieron de que el sueño de volar al fin era posible, y en una impetuosa carrera a través de diez años y dos continentes, compitieron por la conquista de los cielos. Durante años, Wright y su hermano menor, Orville, aislados en Kitty Hawk, un pueblo de Carolina del Norte, experimentaron en la oscuridad total, sólo apoyados por su familia excepcional. Entretanto, el mundo observaba cómo el poderoso Samuel Langley, que contaba con un buen contrato del Departamento de Guerra de Estados Unidos y con todos los recursos de la Smithsonian Institution, trataba de agrandar sus modelos no tripulados para crear la primera máquina voladora manejada por un hombre. Pero mientras Langley se obsesionaba con el vuelo como un problema de poder, los Wright lo encaraban como un problema de equilibrio. Así, las máquinas siguieron dos cursos muy diferentes: la de Langley hacia el olvido, la de los Wright hacia el cielo.
Según relata Tobin, el triunfo de los Wright de 1903 en Kitty Hawk, si bien reverenciado popularmente en Norteamérica, fue mal informado y poco creído. Así, mientras los dos hermanos se esforzaban por transformar su delicado aparato en un aeroplano práctico, otros intentaban superarlos como principales precursores del vuelo. En Francia, los rivales se burlaban de los Wright aunque se precipitaban a imitarlos. En la patria, el gran inventor Alexander Graham Bell tomó la bandera caída de su amigo Langley y la puso en las manos de un círculo de jóvenes osados, instándolos a "entrar en el aire". De ese grupo surgió el motociclista Glenn Curtiss, "el hombre más rápido del mundo", cuyo desafío aéreo a Wilbur Wright culminó en una confrontación inolvidable sobre el puerto de Nueva York.